The challenges facing the CAP

Tecnología por todas partes

Según las teorías de Karl Marx, las crisis son cíclicas repitiéndose las fases de expansión, auge y contracción de forma sucesiva a lo largo de un periodo de tiempo (de unos meses hasta 50 años). La agricultura ni iba a ser menos, y tras la revolución verde (1960-1980), ha llegado el momento de otra revolución. Si la anterior se caracterizó por el monocultivo, el uso de grandes cantidades de agua, plaguicidas y fertilizantes, la que se avecina ahora trae tintes metálicos, en forma de código binario y producciones de interior.

Los drones han llegado a muchas explotaciones agrarias para ayudar a las tareas diarias de los agricultores y ganaderos (vigilancia y control, aplicación de fitosanitarios con total precisión, etc.). Los tractores son guiados con toda precisión por satélites que operan a miles de kilómetros sobre las cabezas de sus dueños, y las semillas son dispuestas en la tierra con una precisión de neurocirujano.

No es una casualidad que grandes empresas tecnológicas hayan diversificado sus producciones y se hayan fijado en la producción de alimentos, creando verdaderas fábricas de lechugas, en las ciudades para abastecer una demanda de alimentos en aumento imparable.

Pero todo esto hay que cogerlo con pinzas. Toda esta tecnología no es apta para cualquier explotación, y ahora mismo están más implantadas en países con grandes superficies de cultivos (EE.UU.) o punteras tecnológicamente hablando (Japón). En España, este campo está floreciendo, con empresas exitosas que están empezando a marcar las pautas de lo que será la “Revolución Metálica” de la agricultura.

Una agricultura y ganadería más “natural”

“La agricultura debe ser una solución al cambio climático, no un problema”. La COP21 ha dejado claro la anterior afirmación. La agricultura, en el contexto de cambio climático, tiene dos bazas que jugar: contribuir al descenso de emisiones de carbono y asegurar la seguridad alimentaria mundial.

Para hacer frente a la primera es necesario invertir en investigación agraria. Numerosos centros de investigación públicos (CSIC, INIA y sus centros satélites), así como empresas privadas se han lanzado (más bien llevan años haciéndolo) a sustituir toda la “química” que se utiliza en la agricultura actual, o por lo menos reducir su uso con soluciones complementarias.

Estas soluciones van desde la sustitución de fertilizantes por moléculas de origen natural (biofertilizantes), uso de bacterias asociadas a cultivos para mejorar su nutrición o fertilización de precisión disminuyendo las dosis recomendadas. La inversión en la búsqueda de nuevas formas de protección y nutrición de los cultivos seguirá aumentando durante la próxima década.

De una técnica que debe estar orgulloso el agro español (sobre todo el del sureste), es la apuesta decidida por el control biológico: la sustitución de pesticidas por unos seres que llevan asociados a los cultivos desde que la agricultura empezó a andar, los insectos. Esta técnica no es nueva, pero la inversión en control biológico ha despuntado en los últimos años, y seguirá despuntando durante los siguientes.

La ganadería también juega un papel fundamental en este apartado. Durante los próximos años vamos a ver una diversificación en las fuentes proteicas utilizadas para elaborar los piensos. Gracias a la regulación de la Unión Europea, insectos y algas podrán ser utilizados en la formulación de piensos para el ganado (e incluso en la alimentación humana). Un campo muy prometedor por dos motivos: fuentes de proteínas no ligadas a la estacionalidad de la producción con un precio competitivo y se puede dedicar más superficie a la producción de alimentos para la humanidad.

Adaptarse al nuevo paradigma del consumo: crecimiento de la demanda y millenials

Los pronósticos de la FAO son alarmantes: en 2050 habrá 9.275 millones de personas sobre la faz de la Tierra, 9.275 millones de bocas que tendrán que comer 3 veces al día, como mínimo. Esto se traduce en que la agricultura deberá producir un 60% más de alimentos, un reto colosal para el sector… y la sociedad en general.

El desperdicio alimentario es una lacra que hay que mitigar, con la comida que los hogares tiran a lo largo del año se podría dar de comer a los 800 millones de personas que pasan hambre en la actualidad. La concienciación sobre el desperdicio alimentario seguirá siendo una baza que los gobiernos de cada país tienen que afrontar con más inversión.

Al margen de esto, parece que hay esperanza en las nuevas generaciones de consumidores (Millennials). Consumidores que comienzan a estar más concienciados, no solo con la calidad de lo que comen, sino su procedencia, y la forma de hacer las cosas de las marcas que hay detrás de los alimentos (antes se llamaba hacer las cosas bien, ahora Responsabilidad Social Corporativa).

Los nuevos consumidores miran las etiquetas, se informan y buscan información objetiva de otros consumidores en todos los medios que están a su alcance (por esto hay que tener buena imagen en los medios sociales ;-)).

Nuevos canales de comercio surgen, en los que el productor y el consumidor son los únicos agentes, en los que el consumidor tiene todo el poder, y decide cuál es su producto fetiche, aunque tenga que esperar al primer domingo de mes para comprarlo. El Principio de Pareto será cada vez más protagonista en el comercio de alimentos. El poder sobre la marca la tiene el público.

En conclusión, y como dijo Marc Garrigasait “La agricultura es la megatendencia más clara en los próximos 20 años”, es decir, la inversión agrícola aumentará en los próximos años, y lo hará en todos los eslabones de la cadena de valor: desde el campo hasta el consumidor.

Mi opinión, es que sobre todo hay que potenciar la investigación aplicada al campo, una investigación efectiva que no se quede en “papers” de revistas científicas de renombre, ya que, en el futuro, seguiremos alimentándonos de lo que los profesionales del campo produzcan con sus propias manos. ¿Les vamos a dejar solos ante esta colosal tarea?

 

Publicado primero por Jorge García de Opazo en La Huerta Digital

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